En todos los jugadores participa, en mayor o menor grado, alguno de los componentes mencionados entre sus motivaciones. En el ajustado y agresivo, sin embargo, el afán por ganar es decisivo.
Sea por la razón que sea, este jugador ha llegado a la conclusión de que la forma más eficiente de juego es la de ser AyA. Y está en lo cierto.
La abrumadora mayoría de los ganadores son AyA.
3. Disciplina. Para practicar este estilo, la voluntad y la obsesión por ganar deben quedar sometidas a una disciplina inquebrantable. Es preciso muchísimo control para no relajarse y ceder a la tentación de jugar, socializar, distraerse, ser un poco más suelto (si, por ejemplo, se es PTA) o pasivo (si se tiene una PTB).
Los jugadores AyA exhuman disciplina.
4. Intensidad. Un jugador AyA no ha venido a pasar el rato. Está sentado para ganar, y a pesar de pretender controlarse y ofrecer una imagen estudiada o preparada, simplemente es imposible que en algún momento no afloren sus verdaderas intenciones y todas las expectativas depositadas en el juego.



