El rasgo más importante al que atenerse surge de que al no ser una actitud natural, muchas de las señales recibidas pueden haber sido deliberadamente estudiadas o preparadas. Puede suceder con cualquier estilo, pero en ninguno como en este. Mientras más alto sea el nivel, más problemático y difícil será hacer coincidir lo que se ve con lo que hay detrás.
Hecha esta aclaración, los signos o señales más comunes son:
Atención. Hay una actitud general de atención, especialmente detectable cuando no participa de un pase. Es más fuerte que él corregir a un crupier que no adjudicó o vio correctamente la mano ganadora, así como apurar a los distraídos. Sabe perfectamente cuándo es su turno y deposita los ciegos sin dilaciones. Siempre quiere ver cuáles fueron las cartas ganadoras y se impacienta y exige que se muestren las cartas a todos si un jugador pretendiera mostrarlas sólo a un amigo o a su compañero más cercano.
- No ofrece ángulos para la lectura de gestos. Son pocos, ninguno o contradictorios. Especialmente los obvios.



